domingo, 11 de noviembre de 2012

27 horas para volver a Casa

Ahora que he vuelto a mis clases de chino, he decidido retomar el blog que lo tengo algo abandonado. Creo que me faltaba contaros cómo fue el regreso a casa, de modo que a través de estas lineas os voy a contar mis 27 horas de viaje.
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Cuando era más pequeña, recuerdo que Disney tenía una película titulada 'Regreso a Casa, un viaje increible', en el que dos perros y una gata tenían que volver a su casa atravesando varios estados americanos. Yo tenía que ir de punta a punta del mundo y por delante me esperaban 2 horas de Taxi, 12 de avión, 3 de espera, otras 2 de avión y 30 minutos para llegar a mi casa. Si contabilizamos las horas previas en el aeropuerto y el retraso, que lo hubo, nos da la suma total de las 27 horas.
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La noche anterior habíamos tenido nuestra última incursión en el Ellen´s Café, y aunque llegamos pronto a la residencia, tenía compañera de habitación, no pude dormir mucho por los nervios a quedarme dormida y perder el avión. Al final me dormí unas 5 horitas. Me levanté, me duche, mi madre me llamó para decirme "No te duermas" y me tomé mi último cafe con vainilla comprado en la tienda de la residencia. Baje las maletas, pedí un taxi, el taxista me dejó claro que entendía mi destino: TERMINAL TWO, OK OK...
Antes de salir nos hicimos una foto de recuerdo en la puerta de la residencia: Somos Irantzu, servidora, Andi e Iñigo, que nos tomaba el relevo en agosto.
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Se aprecia la puerta abierta, cosa rara, porque el microclima que se vive en esa recepción es único. Y el coche que se ve reflejado en los cristales es mi taxi, las maletas ya me las había bajado Andi, más majo el, cómo le hecho de menos.
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Había ganas de llorar, no digo que no, pero volvíamos a casa y algo de morriña ya tenía, sobre todo de Mei Mei.
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El camino al aeropuerto fue bien, poco tráfico y un taxista prudente que con lo que habíamos experimentado fue sin duda un alivio. Lo primero que hice al llegar fue seguir los consejos de mi madre, véase precinte usted la maleta, y me sorprendí al comprobar que el mismo servicio por el que pague 8 euros en Loiu, me costó 20 RMB (2 euros, 2!!!!!), lo que me llevó a entender al chino que embalaba la maleta con cara de sorpresa en el que ya era mi aeropuerto de destino.
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Después había que hacer la cola para facturar una maleta que ¡Oh My Good! tenía exceso de peso, 2 kilos de sobre peso y eso que mi maleta llegó a China con 6 kilos menos de lo permitido... pero ¿qué queréis? soy yo, la adicta a los libros.... de modo que le puse carita y pucheros al del mostrador y ¿pagué o no pagué?.
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Una vez facturado el equipaje, comenzó la búsqueda de mi puerta de embarque y cuando la encontré me hice con un zumo y unas galletas, todo de fresa, lo otro era de flor del espino que aún no acaba de gustarme y a esperar la hora de embarcar. Me quedé despierta hasta que empezamos, cosa que otros no consiguieron.
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Ya en el avión, tenía ventana, aparecieron de nuevo las azafatas de los moños perfectos y mi compañera de viaje, una voluminosa alemana llegó tarde porque se perdió en la librería del aeropuerto buscando libros de cocina china... Bueno, llegó y despegamos y fuimos dejando Shanghai bajo nosotros....
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El vuelo fue largo, casi 11 horas, con malabarismos para ir al baño, con leves, cabezadas, el ordenador que se quedó sin batería, la comida que no estaba mala, pero no tan buena como mis adorados palitos y una almohada de Air China muy cómoda.
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Al llegar a Frankfurt pasar controles de seguridad y Aduana, abrir la maleta para demostrar que el cuenco chino que llevaba en la maleta no era nada sospechoso, ¿droga?, y buscar la puerta de embarque mientras la gente se compraba mega salchichas en los puestos del aeropuerto. A una hora del embarque, cambió de puerta. El sol que entra por los cristales, el mafioso ruso que habla por teléfono y te da miedito y con dos horas de retraso al avión.
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Y vas sola en el avión y piensas igual duermo un poco, pero las pavas de detrás vienen hablando de sus vacaciones en Malta y seguro que el piloto se entera de que las cuatro se han tirado al mismo DJ y afirman 'Lo que pasa en Malta se queda en Malta'... pavas....
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Finalmente llegamos al aeropuerto y al ir a buscar la maleta mi familia que me espera, son las 00:30, y las maletas no salen... ¿OTRA VEZ?.... ya las perdí volviendo de Italia y Londres... y entonces llega un hombre encantador que me pregunta si vengo de vuelo internacional... Mi cara se lo dice todo y la de los chicos que vuelven de Vietnam y la de la chica que vuelve de Venezuela... y salen por otra cinta... menos mal...
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Recojo mi maleta, me preparo, salgo de la terminal y con mi hermana pequeña anclada a mi pierna vamos al coche y ponemos rumbo a casa donde me espera mi cama....

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