domingo, 18 de agosto de 2013

Primera toma de contacto. ¡Vivo en un hutong!

Llegue a Beijing a las 5:18 y tras recoger la maleta tocaba pasar por la aduana y al salir de la terminal buscar el Transfer que me llevaría hasta el hotel. Tenía un poco de miedo después de la experiencia de Londres, cuando el transfer llegó dos horas tarde, pero no, al final de la fila había un hombre delgado y bajito con mi nombre bien puesto por primera vez. Desde que iba al colegio siempre ha existido alguna persona que me ha cambiado el nombre o que incluso me ha acusado de no saber escribirlo bien y va este buen hombre y lo pone bien y a mano.
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Al presentarnos me tomó las maletas y me saludó en inglés pero al responderle yo en chino se le cambió la cara y me preguntó por qué hablaba chino. Le conté mi historia, le hablé de Mei y aunque a veces me atrancaba el me animaba y no paraba de decirme Hěn hǎo 很好 (muy bien). Y ya para terminar de ganarme, al entrar en el coche me dio un botellín de agua por lo que en ese momento se convirtió en mi héroe, aunque sólo temporalmente.
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Beijing me recibió con calor, mucho calor, 29º. Pero no se si la niebla o la polución era lo que cubría el cielo, porque a las 6:10 ya era de día, pero un día gris.
Durante el trayecto de 45 minutos hablamos en chino de fútbol, del calor del tiempo y el taxista me confesó que era del Real Madrid poco antes de pedirme que le enseñase a decir Hola y Adiós en castellano.
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Antes de ir al hotel me llevó a la escuela, para más o menos, más menos que más, me orientase al día siguiente para acudir a la escuela e informarme que debía llegar a las clases a las 9 de la mañana, aunque ya entonces decidí que iría antes.
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Al entrar en el hotel me encontré a un hombre haciendo Tai Chi en el patio y poco después me despedí de mi transfer que me deseó una buena estancia en Beijing antes de decirme que tenía que recoger a un alemán y otro español.
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Entre al hall y me registré. Habitación 511 pero ah! problema, el ascensor sólo llegaba hasta la cuarta planta por lo que tuve que subir a peso mi maleta.
Al entrar en mi habitación y vi mi enorme cama, pero antes de eso decidí mirar por la ventana y disfrutar de las vistas, porque vaya vistas: la clínica de obstetricia, el hutong y Beijing en estado puro.
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Después de eso, ducha y a la cama pero a eso de las 10 tocaron a la puerta y posteriormente entró la señora de la limpieza que al verme con cara de zombie se fue para volver, entrar y verme semi erguida en la cama con pelos de loca y un ojo abierto. Se disculpa 对不起, 对不起 Duì bù qǐ,  Duì bù qǐ (perdón, perdón). Me vuelvo a dormir y finalmente amanezco a las 3 de la tarde.
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Tras vestirme decido darme una vuelta para intentar buscar un un supermercado donde comprar algo de comer y encuentro un 24 horas justo al lado de la Ciudad Prohibida.
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Mi primera compra, variada. Como, me peleó con internet que va según le place y vuelvo a salir a dar otra vuelta. Busco la escuela pero no la encuentro, se va haciendo de noche y chispea. 
La gente baila en la calle, hay restaurantes a pié de calle. Me encanta esta ciudad y el color rojo que hay en cada farolillo.
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Ceno de nuevo en mi habitación, veo un poco la tele: Voice of China, noticias y las cabritillas que tanto le gustan a Mei y antes de ir a dormir, un té y un repaso antes de la clase del día siguiente.

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