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TÍA MEI - MEI 姨妈

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 A sus 14 años, Mei ha sido tía. No tenemos ninguna duda de que adora al pequeño bichito, pero lo cierto es que desde que el nacimiento empezó a ser inminente se le nota diferente. Los días previos cuando estábamos pendientes del teléfono, estaba algo más arisca. Desde que nació el chiquitín hace unos días, ella esta algo retraída. Hasta ahora era la pequeña de la casa y la palabra "celos" o recordar a "el príncipe destronado", en versión princesa, es algo que a alguno se le ha pasado por la cabeza de forma fugaz. Pero algo nos ha hecho pensar que, aunque haya un poco de eso, lo que le pasa a Mei es que dentro de su cabecita la maquinaria perfecta esta funcionando al 200%, porque a Mei se le están revolviendo cosas.  La imaginamos pensando en que con el tiempo que tiene su sobri, su Mamá Yonggan (勇敢) ya había tomado una de las decisiones más difíciles y dolorosas de su vida para darle su segundo mejor regalo: una oportunidad de crecer lejos pero sana y feliz.  Su so

世界收养日 - Día Mundial de la Adopción

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Este 9 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Adopción.  (世界收养日 - Shìjiè shōuyǎng rì). Si se busca el motivo por el que se celebra esta jornada, que deriva del  #WorldAdoptionDay ideado por Hank Fortner de Adopt Together en 2014, se apunta que  busca realizar un homenaje a un acto legal y de solidaridad que brinda la oportunidad a muchos niños y jóvenes de disfrutar del calor de un hogar y una familia. Pero a mí me falta una palabra en esta "definición", y esa palabra es Amor.  Detrás de una adopción hay no uno, sino varios actos de Amor:  1. El amor de una familia que espera a su hijo o hija, con los brazos abiertos y el corazón dispuesto a darlo todo. 2. El amor que ese hijo tiene para con sus padres y su familia.  3. El amor de esas familias que deciden "dejar" y "perder" una parte de sus vidas y corazones para dar a sus hijos e hijas una oportunidad de vivir, de crecer, aunque sea lejos, sanos y felices. Cuando entras en el orfanato de Xinxiang (

Diez años Sis. ¡Diez! - 十年 Sis. 十年!

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Mei llegó hace 10 años. 120 meses. Más de 3560 días. Lo piensas y no parece que ha pasado una década, si bien es cierto que los meses de espera que se convirtieron en años condicionados por las Olimpiadas, la gripe aviar, la gripe porcina o el SARS están mucho más lejanos, lo cierto es que ELLA vino a llenar de chispitas nuestras vidas.   Ha pasado mucho tiempo desde que una mañana de Navidad empezamos a soñar con nuestra Mei Mei de ojos de almendra. Estoy segura de que cada uno de nosotros nos hicimos una imagen preconcebida de cómo sería, aunque mi madre asegura que ella siempre la vio como es ella: delgadita y espigada, con su larga melena que aquel mes de septiembre de 2010 llevaba mucho más corta y recogida en dos coletitas que su Popo le  había peinado con cariño infinito para ir a conocer a sus padres.  Aquellas dos coletas danzaban a la par de los conejitos de sus zapatillas y ese son de danza y brincos es el que ha marcado el tempo de estos años. La llegada de Mei fue como un

Las "marcas" del amor - 爱的脚印

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Siempre he defendido, y defenderé, que las madres chinas que toman la dura decisión de desprenderse de sus hijos lo hacen para darles una vida mejor. Una oportunidad que puede asociarse a las palabras que nos hizo llegar 婆婆 cuando la encontramos: “Crece lejos, pero crece sana y feliz”  A lo largo de esta década que Mei lleva con nosotros hemos leído mucho sobre adopciones y hemos conocido casos de madres y padres que se reencuentran con sus hijos e hijas, que les piden perdón, que lloran abrazados a sus rodillas y les suplican una absolución que en sus corazones nunca será suficiente, pero que es necesaria para que sus pequeños entiendan por qué lo hicieron.  En ocasiones, cuesta creerlo pero Yo quiero hacerlo y sé, que no soy la única.  En todos estos casos siempre hay algo, una nota que invita a un reencuentro en un puente en unos años ( es el caso de Kati Pohler ) o una marca de nacimiento que permitía diferenciar a dos gemelas que fueron separadas ( la historia de Esther y su herma

#Coronavirus 4

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Ya ha pasado más de un mes de confinamiento, son ya más de 30 días los que llevamos metidos en casa, esperando que llegue el pico, que frene la curva, que bajen los contagios. Ya hemos escuchado de todo y, sin ánimo de ofender a nadie, cada vez hay más y más sabelotodos que, como decía Mushu en una escena de Mulan, "Han surgido de la nieve, como setas" . En estos días nos ha dado tiempo a pensar, reír, llorar, criticar, saltar, bailar, gritar, volver a llorar...  Son más de 20.000 las personas que han fallecido CON covid19 y a estas alturas todos hemos perdido a alguien o conocemos a quien el virus ha arrancado un trocito de su vida para siempre sin dejarle siquiera despedirse y eso, es una espina que se queda muy dentro y que habrá que ver cómo se afronta cuando pase todo esto, porque pasará. Mientras tanto solo podemos esperar. Esperar a que la normalidad, esa que dicen que no regresará tal y como la conocíamos, vuelva.  En casa seguimos con la rutina, una ve

#Coronavirus 3

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¡Qué lejos lo teníamos en febrero! Nos creíamos superiores, pensábamos que el Covid19 no osaría acercarse a nuestras perfectas vidas, pero el Coronavirus ha llegado y ha trastocado nuestro castillo de naipes.  Ha demostrado que no entiende de razas, ni fronteras y nos ha dado una bofetada de realidad. El virus nos ha aislado en casa. Hemos pasado de los quince días sin clase de Mei, con enseñanza via online, al cierre de negocios o las estrictas medidas de seguridad para salir a hacer la compra, ir a la farmacia o sacar la basura. Nuestra casa se ha convertido en nuestra fortaleza, de la que no salimos a menos que sea estrictamente necesario. La sala de estar y la cocina tienen nuevos cometidos y funcionan como un aula escolar o un espacio enorme en el que desperdigar los libros y documentos de una tesis en proceso y tenemos un dormitorio convertido en una oficina con teléfonos y multipantallas incluidas consecuencia del “teletrabajo”. Por suerte, tenemos jardín. Podemos

#Coronavirus 2

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Les juzgamos y les estigmatizamos. Dejamos aflorar un racismo que llevábamos oculto y les insultamos sin pararnos a pensar que ellos, casi seguro, estaban más asustados que nosotros. Porque mientras el coronavirus empezaba a aparecer como sexta o séptima noticia en los informativos, a veces reduciéndose a un breve que era lo primero que se caía si nos pasábamos de tiempo, ellos vivían con angustia la situación de los familiares y amigos que, a cientos de kilómetros, se enfrentaban al Covid19 . Algunos cerraron sus negocios, se impusieron cuarentenas y vieron cómo sus clientes dejaban de frecuentar sus locales porque, como ya escuché en algún sitio “es un virus de chinos y nos pueden contagiar”. Pues bien, las tornas ahora se han cambiado. Se descubrió en China si, de hecho parece que han localizado al paciente uno , pero el Coronavirus, Covid19 o SARS-CoV-2, como queramos denominarlo no se quedó quieto y llegó a Italia, a Francia, a Alemania, a España. Se fue moviendo y no cre